La emblemática Sangría Caroreña refresca su imagen tras diez años, estrenando etiquetas para su presentación PET de 1,75 litros en sus versiones tinta, blanca y rosada. Este cambio apuesta por una tipografía moderna, colores más vibrantes y un diseño donde las frutas cobran mayor protagonismo. Según Rafael Aparicio, gerente de la categoría, esta evolución busca fortalecer el vínculo emocional con el consumidor y destacar en el punto de venta, demostrando que la marca sabe adaptarse a las tendencias sin perder su «flow» auténtico ni su esencia original.
