Tras gestionar campañas para marcas internacionales como Hard Rock Hotels y Penguin Random House, la especialista venezolana sostiene que las metodologías globales solo generan resultados en el país cuando se adaptan al comportamiento real del consumidor local.
En un entorno cada vez más influenciado por los datos, la automatización y la inteligencia artificial, la experiencia internacional representa una ventaja competitiva. Sin embargo, en mercados con dinámicas tan particulares como el venezolano, el verdadero diferencial está en saber traducir esa experiencia al contexto local.
Esa es la visión de Jennifer Mourenza, especialista venezolana en Paid Media y performance marketing con más de siete años de trayectoria, quien ha liderado estrategias para marcas con presencia en Europa, Norteamérica y Asia. Desde su regreso al país hace más de un año, su enfoque se ha centrado en aplicar esas mejores prácticas a un mercado donde los hábitos de consumo, los canales de confianza y los procesos de compra responden a una lógica propia.
«En muchos mercados internacionales, el ecosistema digital gira alrededor de sitios web optimizados y embudos de conversión estandarizados. En Venezuela la realidad es distinta: Instagram funciona como vitrina, catálogo y canal de validación, mientras que WhatsApp es el espacio donde muchas decisiones de compra se concretan. Ignorar esa dinámica puede comprometer por completo los resultados de una campaña», explica.
Google Ads: una oportunidad aún en desarrollo
Aunque Instagram concentra buena parte de la atención de las empresas venezolanas, Mourenza considera que Google Ads tiene un amplio potencial de crecimiento en el país. El principal reto, señala, es ampliar la visión sobre la plataforma: no se limita a captar búsquedas con intención de compra, sino que integra video a través de YouTube, soluciones de comercio electrónico y automatización impulsada por inteligencia artificial.
«El desafío no es usarlo como en Reino Unido o Estados Unidos, sino entender qué papel cumple dentro del recorrido del consumidor local y cómo integrarlo con los canales donde hoy ocurren la conversación, la confianza y el cierre de ventas», afirma.
Aunque el consumidor venezolano aún no está habituado a completar compras directamente en entornos digitales, la especialista observa una evolución progresiva: cada vez más empresas desarrollan sitios transaccionales, plataformas de e-commerce y aplicaciones móviles. «A medida que aumente la confianza en estos canales, también cambiará la manera de comprar», sostiene.
La estrategia como factor diferencial
Para Mourenza, construir activos digitales sólidos no solo fortalece a las empresas en el mercado interno: también les abre la puerta a captar clientes en otros países y competir más allá de sus fronteras.
«La inteligencia artificial está transformando la gestión de campañas, pero ninguna automatización sustituye el entendimiento del consumidor ni del contexto. La tecnología es una herramienta; la estrategia sigue siendo el factor diferencial», concluye la especialista, convencida de que el futuro de la publicidad digital en Venezuela no está en copiar modelos extranjeros, sino en adaptarlos a la forma en que realmente compran, confían y se relacionan los consumidores venezolanos.
