Y le da un nuevo comienzo a la Avenida Francisco de Miranda
En Venezuela no siempre damos direcciones utilizando nombres de calles o avenidas. Decimos “después del letrero”, “frente al bar” o “al lado de la tintorería”. Nos orientamos por lugares y símbolos que llevan tanto tiempo ahí que terminaron formando parte de nuestro mapa cotidiano y de nuestra identidad urbana.
Uno de estos puntos de referencia está en el municipio Chacao. La tintorería Súper Hollywood, un negocio familiar abierto en 1952, conserva sobre la Avenida Francisco de Miranda un letrero instalado a principios de los años 60. Tras más de seis décadas expuesto al sol y al desgaste, el paso de los años amenazaba con hacer desaparecer esta pieza visual. Hoy, Cardenal —marca emblemática de Cervecería Regional— decidió restaurarlo y devolverle su luz.
La intervención representa el primer capítulo de una iniciativa nacida bajo la premisa de Por los nuevos comienzos, con la cual Cardenal busca recuperar aquellas señales y comercios que han acompañado a generaciones y aún tienen mucha historia por delante.
“Cardenal también volvió después de décadas y entendemos que volver no significa vivir del pasado ni empezar desde cero. Significa reconocer el valor de lo que está ahí, cuidarlo y darle la oportunidad de continuar. No buscamos recuperar la Caracas de antes; queremos que las cosas que todavía le dan carácter a la ciudad tengan futuro y sigan construyendo país a lo largo del tiempo”, señaló Adriana Moreno, gerente de la marca.
Un letrero, un negocio y más de 70 años de historia
Detrás de este cartel metálico late el esfuerzo de la familia Merola. La historia comenzó cuando Antonio Merola llegó a Venezuela desde Salerno, Italia, con apenas 19 años, y en 1952 abrió las puertas de Súper Hollywood. Años más tarde, su hijo Aniello Merola creció entre las máquinas del establecimiento y, desde hace un cuarto de siglo, asumió la continuidad del negocio familiar.
Mientras Chacao se transformaba a su alrededor, Súper Hollywood continuó levantando la santamaría cada mañana. Para Aniello, el encendido del letrero no es un simple acto estético, sino un reconocimiento al trabajo constante.
“Soy la continuidad de este negocio. Recuerdo el Chacao de antes, cuando era casi un pueblo en la Francisco de Miranda, donde caminábamos, nos parábamos a ver los letreros y saludábamos a cada vecino. De aquellos carteles tradicionales de la zona, hoy somos casi el último mohicano. Por eso, para mí este letrero es más que la fachada de la tintorería: representa el camino verdadero, de esas cosas valiosas que ni se compran ni se venden. Un nuevo comienzo no es empezar de cero, sino continuar con la experiencia que hemos construido a lo largo del tiempo”, expresó Aniello Merola.
Capas de historia en una misma fachada
La recuperación del espacio guardaba además otra capa del patrimonio visual urbano: una intervención realizada por el recordado artista urbano Santiago Fauquié, conocido como Don Plin.
En lugar de cubrir la obra durante los trabajos de pintura, Cardenal sumó a la iniciativa al artista Luis “Toto” García —amigo cercano de Fauquié— para restaurar la pieza. Para Toto, intervenir el muro representó un homenaje a la memoria de su amigo: “Cada persona que conoció a Santiaguito cambió de alguna forma, nos impactaba de manera profunda y positiva. Él nunca buscó protagonismo, pero para mí es un honor que esta obra haya llegado a mis manos para restaurarla y preservarla”.
De este modo, sobre una misma fachada conviven armónicamente distintas épocas de la capital: el comercio fundado en 1952, el letrero icónico de los años 60 y la expresión artística contemporánea de Don Plin.
El punto de partida para nuevos comienzos
Súper Hollywood marca el inicio de una ruta que la marca prevé extender hacia otros sectores de la capital y, posteriormente, a diversas ciudades de Venezuela. A partir de esta acción, Cardenal invitará a los propios ciudadanos a identificar aquellos letreros, fachadas y negocios que forman parte de sus coordenadas afectivas y merecen una nueva oportunidad.
Ese letrero que hemos visto desde niños, la esquina que usamos para explicar una dirección o el comercio que reconocemos sin necesidad de leer su nombre, forman parte de nuestra orientación cotidiana. Perderlos es perder un pedazo de la forma en que se habita una ciudad.
Con este encendido, Cardenal celebra a la familia Merola, a los comercios que perseveran y a todos aquellos proyectos que se renuevan bajo la luz de nuestras ciudades.