Con la integración del botón de donación en su app, la duplicación institucional de los aportes de sus clientes y la movilización de más de 200 voluntarios, la entidad fortaleció la ayuda humanitaria
Por Eudomar Chacón Hernández
Fotos cortesía
En el ámbito de la banca privada, la respuesta ante emergencias exige combinar la estabilidad de la plataforma transaccional con una canalización directa de fondos hacia el terreno. Tras los eventos sísmicos del 24 de junio, la estrategia de Bancaribe activó rápidamente el soporte tecnológico a través de la campaña Bancaribe con Venezuela, integrando en su plataforma Conexión Digital (tanto en versión web como en la app) la opción directa “Donar” con transferencias precargadas hacia Cáritas Venezuela para agilizar las contribuciones sin barreras operativas.
Para multiplicar el impacto de la recaudación, la junta directiva de la entidad financiera asumió el compromiso de igualar el monto total de las donaciones realizadas por sus clientes a favor de Cáritas.
«Las instituciones financieras tienen una responsabilidad que va más allá de la prestación de servicios bancarios; en momentos de crisis podemos convertirnos en plataformas de confianza que conectan capacidades, movilizan recursos y facilitan la solidaridad», explicó Elide Silva, directora asociada de Responsabilidad Corporativa de la institución.
Alianzas de distribución
Para facilitar la captación de recursos desde el exterior, el banco abrió cuentas especiales en dólares y euros destinadas a respaldar las acciones humanitarias de Cáritas Venezuela y del Dividendo Voluntario para la Comunidad (DVC) dentro de su iniciativa Fuerza Venezuela.
A nivel físico, la sede principal de El Rosal abrió un centro de acopio a menos de 48 horas de los sismos, espacio que evolucionó rápidamente hacia un nodo de distribución logística para atender a brigadas de rescate, personal médico y albergues temporales.
El equipo humano de la entidad desplegó más de 200 voluntarios entre trabajadores y familiares, quienes operaron durante nueve días consecutivos en la clasificación y empaque de alimentos y medicinas. Este esfuerzo se ha sostenido en el tiempo con jornadas semanales en el centro de acopio de Cáritas en Montalbán, sumando más de 550 horas de trabajo voluntario acumuladas a mediados de agosto.
Superada la fase más crítica, la institución bancaria mantiene su enfoque estratégico en los programas de recuperación a mediano plazo. «Aprendimos que la mejora de una comunidad no termina con la atención inmediata; es necesario acompañar procesos más amplios de reconstrucción social y económica que permitan a las personas recuperar progresivamente su bienestar», concluyó Silva.