Tras años de expectativa, la icónica firma alemana Volkswagen oficializó su relanzamiento en Venezuela con una estrategia que fusionó nostalgia, innovación y un despliegue creativo merecedor de un gran reconocimiento al ubicarse entre los primeros lugares de los P&M 2025
Por Alexandra Castillo
Fotos cortesía
El rugir de un motor puede ser música para los oídos, pero el regreso de una leyenda es un evento cultural. Por décadas, el «Escarabajo» fue más que un auto; se convirtió en un miembro de la familia venezolana, símbolo de durabilidad y versatilidad. Con esa mística como base, Volkswagen anunció su esperado relanzamiento en el mercado nacional de la mano de Domingo Alonso Venezuela S.A., su socio estratégico e importador oficial desde hace 25 años.
Este nuevo capítulo no fue un simple anuncio de oficina. La marca regresó con un propósito claro: reconectar con el conductor moderno a través del T-Cross, un SUV compacto que combina diseño de vanguardia y eficiencia tecnológica, adaptado a las nuevas exigencias de las carreteras del país.
Un grito de marca que hizo historia
El corazón de este retorno fue la campaña «Volksvimos». El concepto, una fusión ingeniosa entre Volkswagen y el verbo «volvimos», se transformó en un sello de identidad. Según Melissa Parra, gerente de Mercadeo de la marca, la idea nació de una necesidad de impacto inmediato.
“Entendimos que no era sólo ‘volver’, sino hacerlo con fuerza y propósito. El concepto nació como una fusión creativa que dio lugar a una expresión propia, potente y memorable. Fue un mensaje que gritó presencia y puso a Volkswagen de nuevo en el centro de la conversación”, recordó Parra.
Estrategia 360: De la pantalla a la calle
La ejecución de «Volksvimos» fue contundente. La estrategia no dejó cabos sueltos, implementando un marketing 360 que abarcó desde lo digital hasta lo experiencial.
La campaña inició con una fase teaser digital agresiva que generó más de 5 millones de impresiones. Sin embargo, el golpe de efecto ocurrió en las calles: una valla rodante exhibió el vehículo físico presentado como un regalo gigante dentro de una caja con lazo, despertando la curiosidad masiva de los transeúntes.
La presencia en eventos como el Autofest permitió que más de 15.000 personas tocaran y conocieran el producto. Además, la incorporación de Andrea Matthies como embajadora aportó una capa de autenticidad vital. “Su vínculo previo y personal con la marca transformó el mensaje en una recomendación genuina que elevó significativamente la credibilidad de la campaña”, destacó la gerente.
La confianza como motor principal
A pesar de los años sin comercializar unidades nuevas, la marca mantuvo un mensaje claro: Volkswagen nunca abandonó a sus usuarios. El servicio posventa y el acceso a repuestos se mantuvieron activos bajo la gestión de sus canales oficiales.
“La confianza en Volkswagen se mantuvo intacta. ‘Volksvimos’ no tuvo que reconstruir la confianza desde cero, sino que sirvió para capitalizar esa fidelidad existente. La comunicación reforzó que estamos aquí para seguir construyendo el camino juntos”, explicó Parra.
Los resultados hablaron por sí solos. Además de los millones de impresiones, la campaña captó más de 850 leads directos y sumó 13.500 nuevos seguidores en apenas seis meses, demostrando que el interés por la ingeniería alemana seguía más vivo que nunca.
Hacia un 2026 de nuevos horizontes
El desarrollo creativo de esta exitosa campaña estuvo a cargo de Caetsu – Two, agencia multinacional del grupo empresarial con sede en las Islas Canarias. Esta alineación permitió que la esencia global de Volkswagen se tradujera con precisión al contexto venezolano.
Aunque «Volksvimos» dejó una vara muy alta en términos creativos, la directiva ya mira hacia el futuro. Parra confirmó que la marca ya prepara nuevos lanzamientos para 2026, los cuales estarán respaldados por conceptos igual de robustos. “Queremos asegurarnos de que cada nuevo vehículo que traigamos mantenga la fuerza y la relevancia que logramos con nuestro regreso”, concluyó.
Recuadro
Pilares fundamentales de la campaña
Mensaje emocional y colectivo. Una narrativa que apelaba al sentimiento de «reencuentro personal» y «evento colectivo», vital para conectar con la audiencia en un momento donde el mercado necesitaba confianza.
Campaña digital agresiva. Fase teaser digital muy fuerte que generó más de 5 millones de impresiones, preparando el terreno para el lanzamiento.
Activación BTL de alto impacto. La marca sale a la calle literalmente, utilizando una valla rodante que exhibía el vehículo en físico presentado como un regalo (dentro de una caja con lazo), lo que generó curiosidad y expectativa inmediata en la vía pública.
Presencia física y experiencial. Participación en eventos como el Autofest, donde se expuso el producto ante más de 15.000 personas, que pudieron verlo y tocarlo tras la expectativa digital.
La incorporación de Andrea Matthies como embajadora.
