La producción y su creatividad invisible

Por Vanessa Báez Forzán, productora Ejecutiva Black Cat Lab

Mucho se habla de las herramientas para alcanzar una buena idea, pero poco se dice sobre cómo logramos que efectivamente se ejecute. Y es que para la mayoría no hay nada interesante en el trabajo que hacemos los productores, al final nuestra labor consiste en “simplemente” aplicar una y otra vez un proceso técnico que materialice el concepto en piezas finales como videos o imágenes.

A menudo se nos ve como unos asistentes, sujetos a los artífices del proyecto. Puede resultar lógico porque ciertamente las cabezas de una campaña publicitaria, las que aprueban en el set, son en primer lugar los clientes que se atreven a desarrollar una buena idea; los creativos que las crean y los directores que la filman, pero en producción, al igual que con los órganos del cuerpo humano, cada uno cumple una labor vital. El cerebro genera las ideas, pero necesita un corazón que bombee la sangre hacia él.

Nuestro amor por la producción puede sonar sesgado. Siendo honestos, nuestro trabajo es de los más fuertes en set: somos los primeros en llegar, los últimos en irnos y, además de atender nuestras responsabilidades, debemos brindar apoyo y solución a todos los departamentos. Al final nuestra responsabilidad es global y debemos velar que cada área funcione tan bien como lo hace el corazón con el resto del cuerpo.

Muchas veces se piensa que hay poco o nada de creatividad en los productores, sin embargo, justamente como una idea aprobada no nace desde la racionalidad de cómo hacerla, en muchas ocasiones resulta necesario que los productores nos quitemos la gorra de la operación y busquemos inspiración para lograrlo.

Es posible que se pregunten: ¿cómo nos inspiramos los productores?, al igual que los creativos y los directores, un buen productor debe estar alimentando constantemente su vena artística para que, llegado el momento y el tipo de proyecto, contribuya a elevar la idea.

El tener una mente estructurada nos permite ser los guardianes de los procesos pero, al igual que los productores, debemos desarrollar nuestro lado artístico. Independientemente del área en la que estemos, es necesario que cada uno maneje un balance entre el ingenio y la ejecución porque las ideas nacen de la creatividad, pero se vuelven realidad gracias a su producción.

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