Con una propuesta basada en la excelencia de las fibras naturales y el rigor de la manufactura local, la marca se posiciona como una «armadura» de confianza para la mujer moderna
Por Alexandra Castillo
Foto cortesía Stamina
En el competitivo ecosistema del athleisure, donde las tendencias suelen ser tan efímeras como la producción masiva, emerge una propuesta que decide nadar a contracorriente apostando por la ingeniería textil y el propósito social. Stamina, marca de ropa deportiva que está dando de qué hablar en el mercado nacional, no se define simplemente por sus patrones estéticos, sino por una estructura de valores que fusiona lo mejor de la región para potenciar el rendimiento y el bienestar femenino.
Bajo la dirección de Yanet Morillo, la marca ha logrado capitalizar un nicho que busca más que una prenda para el gimnasio: una herramienta de empoderamiento. «La idea nace de una búsqueda obsesiva por la excelencia. Entendimos que para que una mujer se sienta verdaderamente imparable, la prenda no sólo debe verse bien, sino rendir al máximo nivel», afirmó Morillo, subrayando que el éxito de Stamina reside en haber borrado fronteras logísticas para priorizar la calidad técnica.
Ingeniería regional y mística venezolana
La columna vertebral de la marca es su cadena de suministros, una selección curada de lo más destacado de la industria textil suramericana. Stamina utiliza el reconocido Suplex colombiano y el algodón peruano, este último valorado globalmente por su suavidad y resistencia. Sin embargo, el ensamble de estas piezas tiene un epicentro claro: los talleres venezolanos.
Para Morillo, la elección de la mano de obra local trasciende lo económico; es una declaración de identidad. «Elegimos la confección venezolana porque conocemos de primera mano la minuciosidad, el talento y la resiliencia de nuestra mano de obra. Hay una mística especial en el taller venezolano, una capacidad de cuidar el detalle que le da alma a la marca», explicó la vocera. Esta combinación da como resultado la «armadura de confianza», diseñada para adaptarse a cualquier tipo de cuerpo y edad.
Desde una perspectiva técnica, Stamina se aleja de las fibras sintéticas genéricas que saturan el mercado. Sus prendas ofrecen gestión de temperatura, transpirabilidad (evitando que el sudor se traspase) y propiedades hipoalergénicas. Pero quizás el factor determinante para la mujer venezolana es el diseño funcional: control de abdomen, cero transparencia y una durabilidad que garantiza que la prenda no encoja ni decolore tras el uso intensivo.
Más allá del gimnasio: Versatilidad y expansión 2026
El concepto de la marca se expande bajo la premisa de que el entrenamiento es una parada en la agenda de la mujer actual. El diseño se basa en la «versatilidad sin esfuerzo», permitiendo que una pieza funcione igual de bien en un estudio de yoga que en las diligencias del día a día o en entornos de productividad. Es, según Morillo, un diseño de «estados de ánimo» más que de simples textiles. «Entendemos que la mujer actual desempeña múltiples roles y que su ropa deportiva debe ser una aliada, no una distracción», dijo Morillo
Este enfoque ha permitido que la marca además de consolidarse en Caracas —donde ofrecen delivery personalizado— cruce fronteras con envíos internacionales. La receptividad, descrita como «conmovedora y abrumadora», ha impulsado una hoja de ruta ambiciosa para el resto de 2026.
Rumbo a la expansión total
Los planes para el cierre de año incluyen la innovación en «Bienestar Inteligente», el lanzamiento de una línea masculina y la apertura de un show room. Pero la acción inmediata está en la calle con «La Ruta STAMINA», una iniciativa que recorre los principales gimnasios de la capital con clases de bailoterapia lideradas por @soydavidacevedo, permitiendo que las usuarias experimenten el perfect fit en movimiento real. «Stamina seguirá apoyando a la mujer venezolana en su día a día, manteniendo su calidad en todas sus prendas y con nuevos diseños exclusivos», concluyó Morillo.
