Con 71 años de trayectoria y una infraestructura que alcanza los 23 estados del país, la institución trasciende la formación tradicional para convertirse en un aliado clave de la sostenibilidad corporativa
Por Alexandra Castillo
Fotos cortesía Fe y Alegría
La formación de talento en contextos cambiantes requiere algo más que teoría; demanda un aprendizaje acumulado en la práctica real. Para Alcira Lourdes Ramírez A., coordinadora Nacional de Diversificación de la Oferta Educativa de Fe y Alegría, los 71 años de la institución representan una ventaja competitiva directa para las empresas actuales. «Hablar de 71 años no es sólo referirse a la trayectoria, es hablar del aprendizaje acumulado en contextos reales y cambiantes», explicó la vocera, subrayando que esta experiencia permite entregar al mercado profesionales que funcionan con eficacia desde el primer día.
Este valor diferencial se consolida en el Sello Fe y Alegría, un enfoque que prioriza las competencias blandas y la ética laboral. La institución además de preparar individuos en destrezas técnicas, moldea personas íntegras, proactivas y conscientes del impacto de su labor. Según Ramírez, este perfil se alinea con las exigencias modernas de sostenibilidad y eficiencia, fortaleciendo la «licencia social» de las compañías que crean alianzas con la institución.
Formación dual: el puente entre el aula y la planta
La adaptación a las demandas de la industria en 2026 se ejecuta a través de una red de 93 escuelas técnicas y 38 centros de capacitación. El modelo se ha desplazado de lo teórico hacia un enfoque de desempeños reales, diseñado en diálogo constante con el sector productivo. Un pilar fundamental de esta estrategia es la implementación de la formación dual, un sistema donde el aprendizaje ocurre simultáneamente en el centro educativo y en la empresa. «Este sistema que impulsamos conecta directamente el aula con la empresa: el estudiante aprende haciendo en la empresa, mientras esta participa activamente en la formación del talento que requiere», señaló Ramírez. El ciclo incluye la figura de un tutor empresarial y una evaluación compartida, donde la práctica en el taller posee un peso igual o superior a la carga académica, asegurando que el egresado esté perfectamente sincronizado con los procesos operativos de la organización.
Inversión en sostenibilidad
Más allá de la formación inicial, Fe y Alegría ofrece programas de Certificación de Competencias Laborales. Esta iniciativa reconoce formalmente el saber hacer de trabajadores con amplia experiencia pero sin títulos académicos, evaluando evidencias de desempeño bajo estándares internacionales como las normas ISO. Para la gerencia, esto redunda en una mejor organización del capital humano y un clima organizacional robustecido.
Asimismo, la capacidad de diseñar programas in-company personalizados permite a la institución atender industrias en zonas remotas de los 23 estados del país. «Podemos adaptar contenidos, metodologías y tiempos a procesos específicos, desarrollando formación directamente vinculada a la operación real de cada organización», afirmó la coordinadora. Alianzas previas con actores como Chevron, la Cámara Automotriz y Purolomo demuestran que esta colaboración reduce la brecha tecnológica y facilita el acceso a herramientas de vanguardia.
Visión de futuro y retención de talento
Para los tomadores de decisiones, el mensaje es nítido: invertir en estos programas es una decisión de negocio vinculada a la rentabilidad y no una simple acción de responsabilidad social. La formación pertinente reduce costos operativos y permite anticiparse a las transformaciones del entorno.
De cara a los próximos cinco años, la visión de Fe y Alegría apunta a un trabajador integral que domine las habilidades digitales y el pensamiento crítico. El fortalecimiento de este vínculo educación-empresa es, según Ramírez, la herramienta más potente para mitigar la fuga de talento técnico. «Cuando la formación está conectada con oportunidades reales de empleo, desarrollo profesional y crecimiento dentro del país, el talento encuentra razones para quedarse y proyectarse», concluyó la vocera.