La franquicia celebra más de dos décadas bajo la administración del Grupo KFC Ecuador, consolidándose como líder del sector en el país a fuerza de innovación tecnológica, producción local e iniciativas disruptivas
Por Gabriella Delgado Petit
Fotos Oviedo Estudio y cortesía
La historia de KFC en Venezuela está marcada por la resiliencia. Aunque la marca global desembarcó en el país a finales de los 70 y pasó por diversas manos e incluso una breve desaparición en los 80, el verdadero punto de inflexión ocurrió en 2004. En ese año, el Grupo KFC Ecuador adquirió los derechos de administración, convirtiendo a Venezuela en su primer ensayo de internacionalización con apenas cuatro tiendas base en Caracas: Los Cortijos, San Martín, Sabana Grande y La Trinidad.
Al día de hoy, con 22 años bajo esta administración, la cadena no sólo sobrevivió a los periodos más agudos de la crisis económica local, sino que ha logrado posicionarse como uno de los líderes del sector, compitiendo de frente con gigantes tradicionales.
De la crisis a la innovación
El camino no fue sencillo. Entre 2014 y 2019, la escasez y las dificultades para importar insumos pusieron a prueba el músculo de la empresa. Sin embargo, pertenecer a un grupo regional con presencia en seis países y cerca de 1.000 restaurantes de 15 marcas, les otorgó una ventaja competitiva clave.
Roberto Utreras, gerente Nacional de Operaciones —quien vino al país por tres meses y ya suma 22 años en Venezuela—, recordó la filosofía de resistencia de la compañía: «Decidimos, mientras otras empresas no tenían ese músculo, apostar por empaques importados con nuestra propia marca y productos como las papas fritas, que es algo no negociable en comida rápida». Durante los momentos más duros, exploraron alternativas nacionales como palitos de yuca y tostones, demostrando una gran recursividad.
La llegada de la pandemia en 2020 aceleró una transformación radical, especialmente porque antes de esta contingencia la marca no ofrecía servicio de delivery. Israel Parra Rey, gerente de Mercadeo, detalló cómo arrancaron de forma rudimentaria a través de WhatsApp y usando las motos del propio personal. «Fuimos creando esa estructura de lo que era comida para llevar, algo por completo ajeno para nosotros», explicó Parra. Hoy en día, cuentan con una robusta infraestructura propia que incluye call center, app exclusiva para Venezuela, página web y el apoyo de agregadores externos.
El secreto de los precios
Uno de los mayores ganchos de KFC es su accesibilidad económica, una estrategia que se sostiene gracias a su infraestructura logística. El Grupo KFC Ecuador prioriza la construcción de una planta de producción propia en cada país al que llega, en Venezuela opera desde Manpote. «Compramos materia prima, la transformamos y consolidamos todo… ese es el core de negocio y el corazón de la compañía», señaló Utreras. Esto les permite manejar márgenes bajos, pero apostar al gran volumen con promociones altamente posicionadas como el «Martes Loco».
A nivel publicitario, Parra comentó que la marca decidió prescindir de agencias externas y manejar todo su ecosistema in-house. Esto incluye desde el diseño gráfico y las producciones audiovisuales para televisión, hasta la relación directa con micro influencers y patrocinios.
Para diferenciarse del concepto tradicional de comida rápida, KFC ha inyectado tecnología y confort a sus 32 locales distribuidos en la Gran Caracas y seis estados del interior. Actualmente, 97% de las transacciones se generan en kioscos de autopago. «Brindamos la experiencia total… pasamos de dos locales con autoservicio a ocho en la actualidad», afirmó el vocero, destacando también el uso de localizadores para esperar el pedido cómodamente en la mesa.
Un trago con el coronel
La innovación más disruptiva de la marca ha sido la incorporación de un concepto de bar premium dentro de una de sus tiendas icónicas (Altamira), una idea concebida por el gerente Nacional de operaciones para prolongar la permanencia de los clientes y ofrecer un ambiente seguro y familiar. En alianza con otra marca que opera el espacio, este local cuenta con una zona lounge, ambientes VIP y ofrece café, cocteles o cervezas para acompañar el clásico pollo frito. Aunque por los momentos se mantendrá de forma exclusiva en este restaurante, ya se ha convertido en un cotizado punto de encuentro para eventos privados y karaokes. Con la mirada puesta en el futuro y planificando ya las estrategias para los próximos años, KFC Venezuela proyecta seguir expandiéndose hacia nuevas ubicaciones y consolidarse como el punto de encuentro preferido de los venezolanos.
Radiografía del éxito
Aunque en el país es complejo obtener datos de mercado centralizados, KFC realiza mensualmente una exhaustiva investigación global exigida por su casa matriz: Yum! Brands. Este estudio evalúa de forma interna atributos como el top of mind, la calidad del producto y el valor por el dinero, renglones donde la marca asegura ocupar el primer lugar.
Adicionalmente, el equipo realiza monitoreos directos en los pisos de venta y ferias de comida. A través de estas mediciones de campo, han constatado que mantienen una relación de ventas de 5 a 2 frente a sus competidores en Caracas, una brecha que se estira notablemente en varias ciudades del interior del país, donde la proporción llega a ser de 5 a 1 a favor de la marca del Coronel Sanders.